Asociación de Fundaciones para la Conservación de la Naturaleza

Son entidades privadas de interés general que cumplen un papel determinante en la sociedad. En nuestro país, las fundaciones de conservación y ambientales son actores esenciales en la protección del medio ambiente,..

 
La Asociación de Fundaciones para la Conservación de la Naturaleza (AFN) nace de la necesidad de defender la especificidad de las fundaciones conservacionistas de base privada, animándonos a trabajar en red para compartir experiencias, y de tener una representación unificada ante las administraciones públicas y otros operadores.

La Fundación Tormes-EB, integrante de la AFN, galardonada con uno de los premios Ones Mediterrània

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Diploma acreditativo de la concesión de uno de los Premios Ones Mediterrània a la Fundación Tormes-EB.

Diploma acreditativo de la concesión de uno de los Premios Ones Mediterrània a la Fundación Tormes-EB.

 

La Fundación Tormes-EB, una de las entidades que conforman la Asociación de Fundaciones para la Conservación de la Naturaleza (AFN), ha sido galardonada junto con el Ayuntamiento de Juzbado (Salamanca) con uno de los Premios Ones Mediterrània en su 21ª edición, por el proyecto cultural “Juzbado, libro abierto”. La entrega de premios se celebrará el viernes 5 de junio, a partir de las 20 horas, en el Teatre Metropol de Tarragona.

El resto de los galardonados este año han sido:

-Dianna Nammi: activista kurda, exmiliciana y fundadora y presidenta de la asociación Iranian & Kurdish Women’s Rights Organisation (IKWRO).

-Ángel García (Padre Ángel): fundador de la ONG Mensajeros de la Paz.

-Marcel Mettelsiefen: periodista y documentalista ganador de un Premio Emmy.

-Luis Gonzalo Segura: militar y autor del libro ‘Un paso al frente’.

-Manu San Félix: biólogo marino y director internacional de fotografía submarina de la revista National Geographic.

-Guillermo Anderson: cantautor y Embajador Cultural de Honduras.

-José Luis Domingo: catedrático de toxicología y director del TecnATox.

-Pius Font i Quer: científico y autor de ‘Diccionario de Botánica’.

-Gerard Descarga: atleta paralímpico ganador de cuatro medallas en campeonatos europeos.

Los Premios Ones distinguen desde hace 21 años a personas, colectivos o instituciones que potencian iniciativas y proyectos destinados a impulsar acciones para la defensa y mejora del medio ambiente, la solidaridad, la cultura, los derechos humanos y el desarrollo social.

El presidente de Mare Terra Fundació Mediterrània, Ángel Juárez, ha afirmado que “el año pasado celebramos el vigésimo aniversario de los Premios Ones con una edición histórica. Y este año demostraremos que no hemos perdido ni un poco de fuerza, ya que traeremos a Tarragona a personas mediáticas que gozan de una gran repercusión nacional e internacional. Estamos muy satisfechos, porque nos ha costado mucho trabajo pero hemos conseguido galardonar a las personas que queríamos”.

Los Premios Ones Mediterrània cuentan con la colaboración del Ayuntamiento de Tarragona, la Generalitat de Catalunya, la Diputación de Tarragona, el Port de Tarragona, la Empresa Municipal de Mitjans de Comunicació de Tarragona (EMMCT), Ematsa, La Caixa, Sirusa y la Asociación de Fundaciones para la Conservación de la Naturaleza  (AFN).

Hay que recordar que la entrada para asistir a los Premios Ones Mediterrània es gratuita, aunque hay que hacer una reserva previa. Las personas interesadas deben ponerse en contacto con Mare Terra Fundació Mediterránea llamando al teléfono 977 55 13 00 o escribiendo un correo electrónico a direccion@mare-terra.org.

La AFN reclama que los planes de gestión de la Red Natura 2000 aseguren la conservación de especies y hábitats

Paisaje somedano (7) mayo 2005

Paisaje de Somiedo (Asturias), uno de los espacios naturales integrados en la Red Natura 2000.

A la vista de la denuncia de la Comisión Europea a España por no aprobar los planes de gestión de la Red Natura 2000, la Asociación de Fundaciones Privadas de Conservación de la Naturaleza (AFN) manifiesta su preocupación por las repercusiones que este incumplimiento de las comunidades autónomas –que son las competentes para cumplir con la aprobación de dichos planes- puede tener en las áreas integradas en la gran red europea de espacios protegidos.

El 30% del territorio español forma parte de la Red Natura 2000, sumando más de 2.000 espacios distribuidos por todo el territorio de nuestro país. En la carta de emplazamiento enviada a España, la Comisión Europea señala que, de un total de 1.085 Lugares de Importancia Comunitaria (LIC), solo una muy pequeña parte goza de protección efectiva, por lo que carece de las medidas de conservación apropiadas a sus exigencias ecológicas, incumpliéndose por ello dos directivas europeas (Aves y Hábitats).

Para la AFN, es preocupante la constatación de que existen comunidades autónomas que no han aprobado todavía ningún plan de gestión de los espacios naturales integrados en la Red Natura 2000, a pesar de que los plazos se han cumplido sobradamente. Por otro lado, en algunas comunidades autónomas donde los planes han sido aprobados en los últimos meses no se han realizado los procesos de participación pública que aseguren la participación de la sociedad en general y los habitantes de los municipios incluidos en la Red Natura 2000 en particular. Por si fuera poco, muchos de esos planes carecen de la calidad necesaria para gestionar de una manera eficiente los espacios y asegurar la adecuada conservación de las especies y los hábitats.

La AFN solicita, por tanto, la aprobación de los planes de gestión que aún faltan, garantizando su calidad tras un adecuado proceso de participación pública. Esta entidad considera necesaria además la revisión de aquellos planes que, ya aprobados, no cumplen con los necesarios requisitos de calidad y no han asegurado en el procedimiento de aprobación la participación de la sociedad.

Bosques maduros: un patrimonio común excepcional e irreemplazable

Hayedo de Serra de Sant Amand, en Ripollès (Girona). Foto: Acciónatura.

Hayedo de Serra de Sant Amand, en Ripollès (Girona). Foto: Acciónatura.

por Francesc Giró, Jaume Hidalgo y Stefan Esser

¿Quién no se maravilla en presencia de un árbol o bosque centenario? Incontables registros los relacionan con sabiduría, misticismo, el paso de las generaciones… Algo nos conecta con lo que Carl Sagan describía como “nuestros primos, los árboles”. Una conexión ancestral, quizás también derivada de nuestros orígenes más primigenios como especie.

Los bosques centenarios o maduros (en una etapa intermedia de evolución), escasos y generalmente de difícil acceso, constituyen un patrimonio tan valioso como poco conocido. Los árboles muertos en pie o la madera caída descomponiéndose en el suelo pueden hacer pensar a algunas personas que se trata de bosques enfermos o desordenados, cuando en realidad realzan su calidad como auténticos santuarios de biodiversidad. Son, además, referentes de nuestra historia, cultura e identidad colectiva, venerados ancestralmente porque protegían a la sociedad y eran refugio de dioses.

Un aspecto clave: a diferencia de otros hábitats, como los humedales, los bosques maduros requieren siglos para alcanzar un estadio de máxima riqueza estructural y biodiversidad o para recuperarse en caso de perturbación importante, razón por la cual es del todo imperativo y urgente preservarlos en las mejores condiciones posibles.

En Cataluña desgraciadamente no nos queda ningún bosque “primario”. Tenemos, eso sí, localizados e inventariados diversos bosques que, gracias a una gestión activa (o pasiva) durante décadas, nos apuntan cómo podrían haber sido nuestros bosques en la antigüedad, y cómo podrían volver a ser algunos de ellos, si simplemente “dejásemos hacer” a la naturaleza. Debido a que los bosques maduros conforman, actualmente, tan solo un 2% o 3% de la superficie forestal de Cataluña, es necesario frenar urgentemente su continua desaparición y sentar las bases para ampliar la extensión que ocupan hasta un mínimo de un 10% de la superficie forestal.

Desde Acciónatura estamos movilizando a administraciones, empresas, particulares, instituciones científicas, y propietarios forestales, de cara a asegurar la preservación efectiva de estos parajes, y su aprovechamiento social sostenible (científico, educativo, cultural y espiritual), como patrimonio común irreemplazable… Y todo con carácter de máxima urgencia. Tanto es así que nos encontramos en pleno despliegue de nuestro programa “Selvans” de conservación de bosques maduros, como gran oportunidad para lograr avances concretos y a corto plazo.

Estamos trabajando también en la configuración de unos primeros “itinerarios forestales terapéuticos” que han despertado un interés excepcional tanto entre actores de turismo y ecoturismo del territorio, como entre diversos sectores de la sociedad (sector de salud). Nos basamos, en esta línea de trabajo, en las exitosas experiencias en Corea y Japón, alrededor del concepto de “shinrin-yoku” (“baño de bosque”).

Contamos para hacer posible la salvaguarda efectiva de los bosques maduros (mediante su compra, o compra de sus derechos de tala), con una vía de implicación para la sociedad, fácil, medible y económica: nuestra iniciativa “CompensaNatura” (www.compensanatura.org), a través de la que proponemos a particulares y organizaciones ayudar a preservar un paraje natural de la máxima biodiversidad, de una superficie equivalente al suelo que ocupan. Una iniciativa que, especialmente en 2015, Año Internacional de los Suelos, queremos consolidar y expandir a otras comunidades autónomas, buscando siempre la complicidad y sinergia de los actores locales.

Queremos agradecer el apoyo recibido por la Fundación Biodiversidad, la Diputación de Barcelona, la Diputación de Girona y el Patronato de Turismo Costa Brava – Girona, así como por las organizaciones y particulares que ya se han implicado en la iniciativa “CompensaNatura”. También nuestro agradecimiento al Instituto de Medio Ambiente de la Universidad de Girona, colaborador continuo en este importante proyecto.

Animamos a todos los actores a compartir experiencias, conocimientos y  buenas prácticas para la preservación del legado histórico y colectivo irreemplazable que representan los bosques maduros.

Autores: Francesc Giró, Jaume Hidalgo y Stefan Esser son, respectivamente, director, coordinador del programa “Selvans” y coordinador de la iniciativa “CompensaNatura” en Acciónatura, una de las entidades asociadas a la AFN.

 

Hacia un consumo inteligente

por Roberto Lozano

Se realizan cumbres políticas internacionales ante la crisis, se desarrollan congresos de expertos en materia social y económica, se trabaja desde gobiernos y empresas para no deteriorar el planeta, se habla y habla de erradicar el hambre y la guerra en los países empobrecidos… Pero parece ser que nada de esto se soluciona, o no al menos al ritmo que muchos quisiéramos y que este mundo necesita.

Llegamos a casa con un coche alemán, que consume combustible ruso, para sentarnos en un sofá sueco mientras vemos, en una tele japonesa, una serie americana, comiendo galletas integrales belgas en un bol (antes cuenco) made in China, a la vez que en la cocina se guisa cordero inglés con patatas francesas, al rico gas natural argelino.

Efectivamente, la globalización es fantástica, y nos acerca el mundo a nuestro hogar. Eso sí, a un precio que antes no queríamos saber, pero que cada vez conocemos mejor. Desaparecen las subvenciones y exenciones económicas a diferentes sectores. De repente, las cosas cuestan lo que tienen que costar… y lamentablemente ya no las podemos pagar. Sin contar los posibles derechos humanos que no se cumplen en su producción, según el país de origen. Cierto es que generan empleo, eso nadie lo duda, aunque según donde sea, es más esclavitud que trabajo.

Cientos, miles, millones de camiones, barcos y aviones viajan de un continente a otro con más comida, con más electrodomésticos, con más ropa, con más y más objetos y bienes de consumo diario, que solo en su transporte contaminan, consumen recursos escasos y encarecen el precio.

Así, en el empeño de mejorar nuestro bienestar, hemos llegado a una situación un tanto ridícula, olvidando que en nuestro entorno más próximo se fabrican vehículos de calidad, se produce energía sostenible, se diseñan cómodos sofás, se elaboran ricas galletas y se crían corderos y patatas autóctonas, que además necesitan menos piensos y menos cuidados. Es decir, su huella ecológica, su repercusión negativa en nuestra salud y la del planeta, es mucho menor.

No se trata de no disfrutar de productos y servicios generados en otros países, no. Solo se trata de cambiar un poco nuestros hábitos y, por lo tanto, cambiar un poco el sistema y el modelo actual de consumo, haciendo de nuestra vida, de nuestra sociedad, de nuestros pueblos y ciudades, de nuestro paisaje, de nuestro planeta, un lugar mejor, más sano, más justo y más equilibrado.

La decisión está clara, debemos ser activistas e impulsar esta transición hacia una economía y un consumo inteligentes. Merece la pena.

 

Autor: Roberto Lozano Mazagatos, director de la Fundación Oxígeno, y coordinador de AUTÖCTONO.

 

El abandono de nuestro patrimonio genético ganadero (segunda parte)

Varias vacas de la raza Blanca Cacereña, en una dehesa del Parque Nacional de Monfragüe (Cáceres). Foto: Fundación Global Nature.

Varias vacas de la raza Blanca Cacereña, en una dehesa del Parque Nacional de Monfragüe (Cáceres). Foto: Fundación Global Nature.

 

por Eduardo de Miguel

Aunque España alberga todavía un gran número de razas autóctonas, prácticamente la mitad se encuentra seriamente amenazada. De las 48 razas autóctonas de ganado vacuno descritas en nuestro país, se considera oficialmente a 40 de ellas bajo la categoría de “En peligro de extinción”. En situación crítica, con menos de 150 animales de censo, se encuentran razas como la Atigrada de Salamanca, Mallorquina, Mahonesa, Murciana, Palmera, Cárdena Andaluza, Verinesa y Carriquiri. Posiblemente se hayan extinguido ya la Berciana, Pasiega, Campurriana, Lebaniega, Mantequera Leonesa, Marinera, Rubia Andaluza y Salinera.

En el caso del ganado ovino, se encuentran “En peligro de extinción” 20 razas de un total de 42, estando incluidas la Chistavina, el Merino Negro y la Palmera en situación crítica. El caprino cuenta con 3 razas en peligro de un total de 16. El porcino es la especie que cuenta con más razas autóctonas extintas, como la Alistana, Asturiana, del Valle del Baztán, Celta (en sus variedades Gallega y Santiaguesa), de Vich, Lermeño y Molinés. En situación relicta están el Mallorquín y los Chatos Murciano y de Vitoria. Sólo la raza Ibérica presenta un censo aceptable.

De los caballos españoles, con 17 razas descritas, se consideran relictas el Asturcón, Burguete, Catalán, Jaca Navarra, Losino, Mallorquín, Menorquín y Monchino, además del Aragonés como ya desaparecida, categoría en la que prácticamente están las 6 razas asnales. Tendríamos que incluir en este capítulo también a aquellas razas de perros, como el Mastín Español, el Alano y o el Carea entre otras, que han evolucionado de forma paralela a muchas de nuestras razas de vacuno y ovino y que siguen siendo fundamentales para su manejo.

Las gallinas españolas, como la Castellana Negra, Parda de León, las diferentes razas andaluzas, Extremeña Azul, Villafranquina, Pedresa, Murciana, Catalana del Prat, Vasca o Menorquina todavía se conservan gracias a la labor callada de un puñado de aficionados y técnicos. Pocos avicultores, sin embargo, han trabajado en la recuperación de las razas españolas de pavos, ocas y patos. Tampoco se ha investigado en la localización de razas ibéricas de conejo doméstico, cuando países como Francia tienen catalogadas más de 20. En España, hasta la fecha, sólo se ha considerado como tal el conejo Gigante Español en sus diferentes variedades.

Buena parte de las entidades que nos reunimos en la Asociación de Fundaciones para la Protección de la Naturaleza (AFN) trabajamos en programas de conservación de razas autóctonas como base fundamental para la conservación de hábitats y especies. Como ejemplo, la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos busca en el Pirineo la ampliación de los rebaños de la oveja Churra Tensina, fundamentales en el mantenimiento de las aves carroñeras del norte de la península Ibérica. Por su parte la Fundación Acciónatura trabaja en la consolidación de conectores ecológicos con la vaca de la Albera.

La Fundación Global Nature mantiene núcleos de conservación de oveja Merina Negra, vaca Blanca Cacereña o gallinas de raza Castellana, Castellana Codorniz, Andaluza Azul o Murciana. La marca de garantía ConSuma Naturalidad, de la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente, pone en valor los productos derivados de razas autóctonas provenientes de la Red Natura 2000 y que por su gestión favorecen la conservación de la biodiversidad y los ecosistemas.

Otros socios de la AFN trabajan también en la conservación de la ganadería extensiva como medio de prevenir incendios forestales y mantener una base trófica para muchas especies amenazadas, además de promover programas de cultura y ocio que pasan por el disfrute de las razas autóctonas, tanto en exhibiciones tradicionales, como siendo compañeras de turismo rural, deportes autóctonos o educación ambiental.

Autor: Eduardo de Miguel es director gerente de la Fundación Global Nature, integrada en la AFN.

 

La foca monje como vehículo de la educación ambiental

Varios escolares contemplan un panel sobre la foca monje en el centro de visitantes de la Reserva Satélite de Cabo Blanco (Mauritania). Foto: Fundación CBD-Hábitat.

Varios escolares contemplan un panel sobre la foca monje en el centro de visitantes de la Reserva Satélite de Cabo Blanco (Mauritania). Foto: Fundación CBD-Hábitat.

por Nuria El Khadir Palomo

La educación ambiental es una de las líneas de trabajo de la Fundación CBD-Hábitat: en los proyectos con especies amenazadas que ejecuta incorpora campañas de formación, divulgación y sensibilización dirigidas al público en general y a los sectores de la población más estrechamente vinculados a los problemas de conservación de la vida silvestre con las que trabaja.

En concreto en Mauritania se han llevado a cabo numerosas actividades educativas dirigidas a pescadores artesanales y a la comunidad escolar, en el marco de los proyectos de conservación de la foca monje del Mediterráneo que se vienen realizando desde el año 2000. Como es sabido, en la península de Cabo Blanco, cercana a Nouadhibou, la segunda ciudad de Mauritania y capital comercial del país, se localiza la principal colonia de foca monje, en cuya conservación la Fundación CBD-Hábitat viene trabajando desde hace años en colaboración con otras entidades y organismos.

Una de las actuaciones más importantes realizadas a propósito de este tesoro faunístico ha sido la apertura del Centro de Visitantes de la Reserva Satélite de Cabo Blanco. También se han llevado a cabo cursos de formación en educación ambiental dirigidos a profesores a los que han asistido más de trescientos docentes. Y se han realizado actividades con escolares en las que participaron más de 2.500 alumnos de las escuelas de Nouadhibou y de la cercana localidad de Cansado.

La custodia fluvial a través del voluntariado

Varios voluntarios trabajan en la restauración de un río. Foto:  Fundación Tormes-EB.

Varios voluntarios trabajan en la restauración de un río. Foto: Fundación Tormes-EB.

 

por Raúl de Tapia

El mantenimiento de los bienes comunales ha sido desarrollado durante varias generaciones desde la voluntariedad y el acuerdo de vecinos y usuarios. Tal es el caso de los caminos que de manera secular han comunicado los pueblos para el intercambio comercial, de los canales y acequias que eran trabajadas por las comunidades de regantes o de las riberas de propiedad municipal. Estas labores altruistas recibían nombres diferentes en función de la geografía española, pero su significado era el mismo. Expresiones como las facenderas, “echar el cacho” o trabajar a prestación popular eran antaño comunes y daban lugar a un beneficio común.

Los fondos europeos en los últimos años han permitido seguir con las labores de mantenimiento de cauces y riberas bajo la denominación de planes de cuenca. Con mayor o menor acierto se han acometido medidas cuyo objetivo, en principio, ha sido mejorar las condiciones ribereñas. Sin embargo, gran parte de las actuaciones duras de infraestructuras orientadas a la regulación de los cauces –motas y similares– no dieron el resultado esperado, por lo que en la actualidad se está procediendo a su retirada en muchos casos.

Estas labores desarrolladas por las confederaciones hidrográficas eliminaron las labores altruistas de los habitantes del medio rural, al mismo tiempo que generaron empleo local. En la actualidad, la necesidad de continuar con las labores de mejora fluvial se complica en el sentido de que el alto nivel de desempleo puede chocar con el trabajo realizado desde el voluntariado. En esta encrucijada se encuentran los ayuntamientos del medio rural, con la obligatoriedad según la Ley de Aguas del mantenimiento de las riberas, pero sin los medios económicos necesarios.

El abandono de nuestro patrimonio genético ganadero (primera parte)

Un grupo de ovejas trashumantes se desplaza entre dehesas por la provincia de León.Foto: Fundación Global Nature.

Un grupo de ovejas trashumantes se desplaza entre dehesas por la provincia de León.
Foto: Fundación Global Nature.

por Eduardo de Miguel

España alberga más del 25% de la Red Natura 2000 y la mayor biodiversidad de Europa Occidental. Los sistemas extensivos de explotación ganadera son uno de sus pilares. En nuestro país sobreviven las mejores poblaciones europeas de aves carroñeras gracias a que todavía existe ganado en el monte. La apertura de pastizales o el pastoreo en las dehesas permiten la alimentación de especies como el conejo o la perdiz, presas a su vez de otras tan amenazadas y características de nuestra fauna como son el águila imperial o el lince ibérico.

El pastoreo extensivo en las áreas arboladas previene incendios, gracias al aclareo y el control del crecimiento de la maleza que realiza el ganado, y crea un mosaico pastizal-bosque que ejerce de auténtico cortafuegos natural. El ganado también permite la redistribución de la fertilidad y la mejor incorporación de materia orgánica en los suelos ibéricos, en general fuertemente mineralizados y pobres en humus.

La máxima expresión de la ganadería extensiva la representa la trashumancia, que ha generado la singular red española de vías pecuarias (cañadas, cordeles y veredas), de más de 125.000 kilómetros y con una extensión de 400.000 hectáreas: un patrimonio único en Europa. Estos movimientos estacionales son necesarios para permitir la regeneración de los pastizales, al evitar sobrepastoreos estivales.

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El fracking, a un precio demasiado alto

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por Ángel Juárez Almendros

Hay anglicismos que se van poniendo de moda y que con el paso del tiempo adoptamos y entendemos aunque, dicho sea de paso, quisiéramos no conocer. El fracking es uno de estos conceptos que se nos han impuesto y que ya empezamos a relacionar con las malas acciones del hombre. Explicar su significado es fácil y entender sus repercusiones también, aunque éstas sean vergonzosas.

El fracking o fracturación hidráulica es una técnica que se aplica para aprovechar aquellos yacimientos de gas llamados no convencionales, que tienen grandes dificultades de extracción. Para facilitar el problema, se explota el gas acumulado en los poros y fisuras de ciertos tipos de rocas sedimentarias, generalmente de pizarra o margas. Al tratarse de elementos rocosos permeables, se les inyecta agua dulce acompañada de un cóctel químico y tóxico que disuelve las rocas y permite extraer el gas. Se han documentado hasta 260 sustancias químicas formando parte de ese cóctel y algunas de ellas son cancerígenas y mutagénicas. Como muchos de estos productos se quedan en el subsuelo, pueden entrar en contacto con acuíferos subterráneos y contaminarlo todo.

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Hacia la restauración ecológica de los agrosistemas

Seto plantado en un olivar de Valdepeñas (Ciudad Real), que incluye doce especies de plantas leñosas nativas (foto: FIRE).

Seto plantado en un olivar de Valdepeñas (Ciudad Real), que incluye doce especies de plantas leñosas nativas (foto: FIRE).

por Aurora Mesa y José María Rey Benayas

La agricultura representa una de nuestras mayores paradojas, pues siendo esencial para la humanidad supone la principal causa de impactos antrópicos negativos en el planeta. Es cierto que la agricultura tradicional permitía, por lo general, la provisión de alimentos y la conservación de niveles relativamente elevados de biodiversidad local. Sin embargo, desde que comenzara la (mal) llamada Revolución Verde, esta coexistencia se ha visto profundamente alterada. La intensificación de la agricultura ha aumentado la productividad agrícola hasta el punto de que hoy día sobran alimentos, a pesar de que muchos humanos están desnutridos.

Hoy en día las tierras agrícolas se extienden sobre casi la mitad de la superficie terrestre. Los problemas ambientales cada vez más evidentes ligados a la agricultura intensiva han motivado políticas e instrumentos internacionales destinados a promover las prácticas agrícolas sostenibles. Entre ellos destacan las medidas agroambientales de la Política Agraria Comunitaria (PAC) de la Unión Europea, que de alguna forma son un pago enmascarado, no formal, por servicios ambientales.

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