Asociación de Fundaciones para la Conservación de la Naturaleza

Son entidades privadas de interés general que cumplen un papel determinante en la sociedad. En nuestro país, las fundaciones de conservación y ambientales son actores esenciales en la protección del medio ambiente,..

 
. . La Asociación de Fundaciones para la Conservación de la Naturaleza (AFN) nace de la necesidad de defender la especificidad de las fundaciones conservacionistas de base privada, animándonos a trabajar en red para compartir experiencias, y de tener una representación unificada ante las administraciones públicas y otros operadores.

Bosques maduros: un patrimonio común excepcional e irreemplazable

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Hayedo de Serra de Sant Amand, en Ripollès (Girona). Foto: Acciónatura.

Hayedo de Serra de Sant Amand, en Ripollès (Girona). Foto: Acciónatura.

por Francesc Giró, Jaume Hidalgo y Stefan Esser

¿Quién no se maravilla en presencia de un árbol o bosque centenario? Incontables registros los relacionan con sabiduría, misticismo, el paso de las generaciones… Algo nos conecta con lo que Carl Sagan describía como “nuestros primos, los árboles”. Una conexión ancestral, quizás también derivada de nuestros orígenes más primigenios como especie.

Los bosques centenarios o maduros (en una etapa intermedia de evolución), escasos y generalmente de difícil acceso, constituyen un patrimonio tan valioso como poco conocido. Los árboles muertos en pie o la madera caída descomponiéndose en el suelo pueden hacer pensar a algunas personas que se trata de bosques enfermos o desordenados, cuando en realidad realzan su calidad como auténticos santuarios de biodiversidad. Son, además, referentes de nuestra historia, cultura e identidad colectiva, venerados ancestralmente porque protegían a la sociedad y eran refugio de dioses.

Un aspecto clave: a diferencia de otros hábitats, como los humedales, los bosques maduros requieren siglos para alcanzar un estadio de máxima riqueza estructural y biodiversidad o para recuperarse en caso de perturbación importante, razón por la cual es del todo imperativo y urgente preservarlos en las mejores condiciones posibles.

Hacia un consumo inteligente

por Roberto Lozano

Se realizan cumbres políticas internacionales ante la crisis, se desarrollan congresos de expertos en materia social y económica, se trabaja desde gobiernos y empresas para no deteriorar el planeta, se habla y habla de erradicar el hambre y la guerra en los países empobrecidos… Pero parece ser que nada de esto se soluciona, o no al menos al ritmo que muchos quisiéramos y que este mundo necesita.

Llegamos a casa con un coche alemán, que consume combustible ruso, para sentarnos en un sofá sueco mientras vemos, en una tele japonesa, una serie americana, comiendo galletas integrales belgas en un bol (antes cuenco) made in China, a la vez que en la cocina se guisa cordero inglés con patatas francesas, al rico gas natural argelino.

Efectivamente, la globalización es fantástica, y nos acerca el mundo a nuestro hogar. Eso sí, a un precio que antes no queríamos saber, pero que cada vez conocemos mejor. Desaparecen las subvenciones y exenciones económicas a diferentes sectores. De repente, las cosas cuestan lo que tienen que costar… y lamentablemente ya no las podemos pagar. Sin contar los posibles derechos humanos que no se cumplen en su producción, según el país de origen. Cierto es que generan empleo, eso nadie lo duda, aunque según donde sea, es más esclavitud que trabajo.

El abandono de nuestro patrimonio genético ganadero (segunda parte)

Varias vacas de la raza Blanca Cacereña, en una dehesa del Parque Nacional de Monfragüe (Cáceres). Foto: Fundación Global Nature.

Varias vacas de la raza Blanca Cacereña, en una dehesa del Parque Nacional de Monfragüe (Cáceres). Foto: Fundación Global Nature.

 

por Eduardo de Miguel

Aunque España alberga todavía un gran número de razas autóctonas, prácticamente la mitad se encuentra seriamente amenazada. De las 48 razas autóctonas de ganado vacuno descritas en nuestro país, se considera oficialmente a 40 de ellas bajo la categoría de “En peligro de extinción”. En situación crítica, con menos de 150 animales de censo, se encuentran razas como la Atigrada de Salamanca, Mallorquina, Mahonesa, Murciana, Palmera, Cárdena Andaluza, Verinesa y Carriquiri. Posiblemente se hayan extinguido ya la Berciana, Pasiega, Campurriana, Lebaniega, Mantequera Leonesa, Marinera, Rubia Andaluza y Salinera.

En el caso del ganado ovino, se encuentran “En peligro de extinción” 20 razas de un total de 42, estando incluidas la Chistavina, el Merino Negro y la Palmera en situación crítica. El caprino cuenta con 3 razas en peligro de un total de 16. El porcino es la especie que cuenta con más razas autóctonas extintas, como la Alistana, Asturiana, del Valle del Baztán, Celta (en sus variedades Gallega y Santiaguesa), de Vich, Lermeño y Molinés. En situación relicta están el Mallorquín y los Chatos Murciano y de Vitoria. Sólo la raza Ibérica presenta un censo aceptable.

La foca monje como vehículo de la educación ambiental

Varios escolares contemplan un panel sobre la foca monje en el centro de visitantes de la Reserva Satélite de Cabo Blanco (Mauritania). Foto: Fundación CBD-Hábitat.

Varios escolares contemplan un panel sobre la foca monje en el centro de visitantes de la Reserva Satélite de Cabo Blanco (Mauritania). Foto: Fundación CBD-Hábitat.

por Nuria El Khadir Palomo

La educación ambiental es una de las líneas de trabajo de la Fundación CBD-Hábitat: en los proyectos con especies amenazadas que ejecuta incorpora campañas de formación, divulgación y sensibilización dirigidas al público en general y a los sectores de la población más estrechamente vinculados a los problemas de conservación de la vida silvestre con las que trabaja.

En concreto en Mauritania se han llevado a cabo numerosas actividades educativas dirigidas a pescadores artesanales y a la comunidad escolar, en el marco de los proyectos de conservación de la foca monje del Mediterráneo que se vienen realizando desde el año 2000. Como es sabido, en la península de Cabo Blanco, cercana a Nouadhibou, la segunda ciudad de Mauritania y capital comercial del país, se localiza la principal colonia de foca monje, en cuya conservación la Fundación CBD-Hábitat viene trabajando desde hace años en colaboración con otras entidades y organismos.

Una de las actuaciones más importantes realizadas a propósito de este tesoro faunístico ha sido la apertura del Centro de Visitantes de la Reserva Satélite de Cabo Blanco. También se han llevado a cabo cursos de formación en educación ambiental dirigidos a profesores a los que han asistido más de trescientos docentes. Y se han realizado actividades con escolares en las que participaron más de 2.500 alumnos de las escuelas de Nouadhibou y de la cercana localidad de Cansado.

La custodia fluvial a través del voluntariado

Varios voluntarios trabajan en la restauración de un río. Foto:  Fundación Tormes-EB.

Varios voluntarios trabajan en la restauración de un río. Foto: Fundación Tormes-EB.

 

por Raúl de Tapia

El mantenimiento de los bienes comunales ha sido desarrollado durante varias generaciones desde la voluntariedad y el acuerdo de vecinos y usuarios. Tal es el caso de los caminos que de manera secular han comunicado los pueblos para el intercambio comercial, de los canales y acequias que eran trabajadas por las comunidades de regantes o de las riberas de propiedad municipal. Estas labores altruistas recibían nombres diferentes en función de la geografía española, pero su significado era el mismo. Expresiones como las facenderas, “echar el cacho” o trabajar a prestación popular eran antaño comunes y daban lugar a un beneficio común.

Los fondos europeos en los últimos años han permitido seguir con las labores de mantenimiento de cauces y riberas bajo la denominación de planes de cuenca. Con mayor o menor acierto se han acometido medidas cuyo objetivo, en principio, ha sido mejorar las condiciones ribereñas. Sin embargo, gran parte de las actuaciones duras de infraestructuras orientadas a la regulación de los cauces –motas y similares– no dieron el resultado esperado, por lo que en la actualidad se está procediendo a su retirada en muchos casos.

Estas labores desarrolladas por las confederaciones hidrográficas eliminaron las labores altruistas de los habitantes del medio rural, al mismo tiempo que generaron empleo local. En la actualidad, la necesidad de continuar con las labores de mejora fluvial se complica en el sentido de que el alto nivel de desempleo puede chocar con el trabajo realizado desde el voluntariado. En esta encrucijada se encuentran los ayuntamientos del medio rural, con la obligatoriedad según la Ley de Aguas del mantenimiento de las riberas, pero sin los medios económicos necesarios.

El abandono de nuestro patrimonio genético ganadero (primera parte)

Un grupo de ovejas trashumantes se desplaza entre dehesas por la provincia de León.Foto: Fundación Global Nature.

Un grupo de ovejas trashumantes se desplaza entre dehesas por la provincia de León.
Foto: Fundación Global Nature.

por Eduardo de Miguel

España alberga más del 25% de la Red Natura 2000 y la mayor biodiversidad de Europa Occidental. Los sistemas extensivos de explotación ganadera son uno de sus pilares. En nuestro país sobreviven las mejores poblaciones europeas de aves carroñeras gracias a que todavía existe ganado en el monte. La apertura de pastizales o el pastoreo en las dehesas permiten la alimentación de especies como el conejo o la perdiz, presas a su vez de otras tan amenazadas y características de nuestra fauna como son el águila imperial o el lince ibérico.

El pastoreo extensivo en las áreas arboladas previene incendios, gracias al aclareo y el control del crecimiento de la maleza que realiza el ganado, y crea un mosaico pastizal-bosque que ejerce de auténtico cortafuegos natural. El ganado también permite la redistribución de la fertilidad y la mejor incorporación de materia orgánica en los suelos ibéricos, en general fuertemente mineralizados y pobres en humus.

La máxima expresión de la ganadería extensiva la representa la trashumancia, que ha generado la singular red española de vías pecuarias (cañadas, cordeles y veredas), de más de 125.000 kilómetros y con una extensión de 400.000 hectáreas: un patrimonio único en Europa. Estos movimientos estacionales son necesarios para permitir la regeneración de los pastizales, al evitar sobrepastoreos estivales.

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El fracking, a un precio demasiado alto

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por Ángel Juárez Almendros

Hay anglicismos que se van poniendo de moda y que con el paso del tiempo adoptamos y entendemos aunque, dicho sea de paso, quisiéramos no conocer. El fracking es uno de estos conceptos que se nos han impuesto y que ya empezamos a relacionar con las malas acciones del hombre. Explicar su significado es fácil y entender sus repercusiones también, aunque éstas sean vergonzosas.

El fracking o fracturación hidráulica es una técnica que se aplica para aprovechar aquellos yacimientos de gas llamados no convencionales, que tienen grandes dificultades de extracción. Para facilitar el problema, se explota el gas acumulado en los poros y fisuras de ciertos tipos de rocas sedimentarias, generalmente de pizarra o margas. Al tratarse de elementos rocosos permeables, se les inyecta agua dulce acompañada de un cóctel químico y tóxico que disuelve las rocas y permite extraer el gas. Se han documentado hasta 260 sustancias químicas formando parte de ese cóctel y algunas de ellas son cancerígenas y mutagénicas. Como muchos de estos productos se quedan en el subsuelo, pueden entrar en contacto con acuíferos subterráneos y contaminarlo todo.

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Hacia la restauración ecológica de los agrosistemas

Seto plantado en un olivar de Valdepeñas (Ciudad Real), que incluye doce especies de plantas leñosas nativas (foto: FIRE).

Seto plantado en un olivar de Valdepeñas (Ciudad Real), que incluye doce especies de plantas leñosas nativas (foto: FIRE).

por Aurora Mesa y José María Rey Benayas

La agricultura representa una de nuestras mayores paradojas, pues siendo esencial para la humanidad supone la principal causa de impactos antrópicos negativos en el planeta. Es cierto que la agricultura tradicional permitía, por lo general, la provisión de alimentos y la conservación de niveles relativamente elevados de biodiversidad local. Sin embargo, desde que comenzara la (mal) llamada Revolución Verde, esta coexistencia se ha visto profundamente alterada. La intensificación de la agricultura ha aumentado la productividad agrícola hasta el punto de que hoy día sobran alimentos, a pesar de que muchos humanos están desnutridos.

Hoy en día las tierras agrícolas se extienden sobre casi la mitad de la superficie terrestre. Los problemas ambientales cada vez más evidentes ligados a la agricultura intensiva han motivado políticas e instrumentos internacionales destinados a promover las prácticas agrícolas sostenibles. Entre ellos destacan las medidas agroambientales de la Política Agraria Comunitaria (PAC) de la Unión Europea, que de alguna forma son un pago enmascarado, no formal, por servicios ambientales.

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Observemos osos, pero hagámoslo bien

Blog AFN - 15 mayo - José Luis FOP 1

Un grupo de personas observa osos en el Parque Natural de Somiedo (Asturias). Foto: FOP.

por José Luis García Lorenzo

La observación de fauna en libertad es una actividad que ha ido aumentando en los últimos años. En otros países existe una oferta consolidada que se ha convertido en un recurso económico más de las áreas rurales. En nuestro país, la existencia de una rica y variada biodiversidad ha propiciado que seamos un destino prioritario para los amantes de la naturaleza. De este modo, la observación de osos, lobos, linces o quebrantahuesos, por nombrar algunas de las especies más emblemáticas de nuestra fauna, atrae a un cada vez mayor número de personas en busca de una experiencia única y con una fuerte carga emocional.

En la cordillera Cantábrica es posible, en determinadas épocas del año, observar osos desde diferentes puntos. Es una actividad en auge, que está siendo promovida por empresas de turismo de naturaleza, tanto nacionales o locales como extranjeras. Ya en el año 2006 desde la Fundación Oso Pardo (FOP) mencionamos la posibilidad de facilitar el disfrute de la observación de osos en algunos de los espacios naturales protegidos más consolidados, como Somiedo.

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Adiós vacas locas, hola diclofenaco

Foto: Roberto Alfaro

Foto: Roberto Alfaro

por Álvaro Camiña

En el año 2000 dos acontecimientos diferentes marcan dos hitos en la conservación de los buitres del Viejo Mundo: la crisis de las “vacas locas”, por todos sabida, y la crisis del diclofenaco, no tan conocida, aunque se explica en pocas palabras: un fármaco anti-inflamatorio de uso veterinario producía un fallo renal agudo que acababa con la vida de un buitre en apenas unas horas.

En tan sólo dos décadas, los buitres en el subcontinente indio se redujeron en un 99%. Tan sólo una pequeña cantidad de diclofenaco en una carroña podía desencadenar la muerte de un elevado número de aves. La prohibición del fármaco en 2006 favoreció que el declive de las poblaciones de buitres asiáticos se detuviera e incluso comenzaran a recuperarse ligeramente.

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